Piratas del Caribe: El Libro del Destino -Fanfic- Capítulo 15: La Futura Señora Norrington

 Antes de que James se diera perfecta cuenta a lo que ella se estaba refiriendo, la pícara y desvergonzada capitana se le lanzó encima para poder abrazarlo y comenzar a besarlo apasionadamente. Tratando con todas sus fuerzas de quitársela de encima, Norrington decía:


—¡Jacky! ¡Ya basta! ¿Pero qué pasa contigo? ¡Este no es el momento ni el lugar para hacer esto!

—Te equivocas —replicó—. Es el momento y lugar exactos para jugar un poco…

Y antes de que el ofuscado comodoro objetara a eso, Jacky comenzó a hacerle cosquillas por todas partes haciéndolo destornillar de risa por un buen rato.

Era la primera vez que la pirata lo escuchaba reír se aquella manera y la atraía irremediablemente. ¡Tenía una risa tan armoniosa con aquella flemática voz inglesa!

—… ¡¡Y-ya basta….!! ¡¡Y-ya basta, Jacky…, por favor…!! —pedía el acalorado comodoro.

Cuando Jacky por fin atendió a sus ruegos, lo soltó, dejando al correcto caballero en un estado realmente lamentable: el tricornio se había caído de su lugar habitual y la peluca le quedó bastante desalineada al igual que su uniforme, pero a él se lo veía radiante de felicidad. La pirata había logrado su cometido: relajarlo.

Sonriente, mientras se acomodaba la despeinada peluca, James le decía con un tono de alegre reproche:

—Vas a volverme loco con tus impertinencias, ¿lo sabías? ¡Nunca podré conocerte completamente ni aunque vivamos mil años juntos!

Entonces, Jacky le rodeó el pecho con sus brazos y le dijo mientras acercaba su rostro al de él:

—Eso será si es que yo me doy a conocer alguna vez, mi querido Norry…

Se miraron. En los verdes ojos del oficial había expresado un amor tan tierno y ciego, que Jacky no pudo evitar sentir cierto remordimiento respecto a sus malas intenciones para con él, pero pronto lo olvidó cuando vio que su "presa" estaba lista para recibirla entre sus brazos, y eso era algo que no iba a desperdiciar, ciertamente.

Mientras unían sus labios en un profundo beso de pasión, poco a poco la capitana comenzó a inclinarlo hacia atrás mientras él bajaba lentamente las manos de su peluca y se aferraba con ellas a la ventanilla y al espaldar del asiento, consiente de que a Jacky no le gustaba aún que la tocara cuando estaban juntos, así que dejó que ella tomara la iniciativa como siempre lo hacía.

Notando su absoluta entrega, viendo que esta vez no iba a resistírsele, Jacky supo que, en aquel momento, podría hacerle lo que ella quisiera. Y, mientras le sostenía la cabeza por la nuca, sonrió para luego volver a besarlo con mayor intensidad y a comenzar a recorrer parte de su varonil cuerpo con la mano que le quedaba libre. Apoderándose de su boca, como si quisiera privarlo de toda respiración, comenzó a explorarla apasionadamente con la lengua. Su mano izquierda, que estaba metida entre los pliegues de la casaca y el chaleco, comenzó a bajar poco a poco hacia la cintura para luego seguir bajando hasta llegar al trasero de su compañero por primera vez, excitándola. Al sentir aquel suave y energizante recorrido a lo largo de su cuerpo, James comenzó a gemir de placer mientras se aferraba con más fuerza a la ventanilla y al asiento, tirando la cabeza hacia atrás, entregándose a su compañera. Luego de morder suavemente el labio inferior de su enamorado, Jacky comenzó a besar y a recorrer con su lengua el cuello del comodoro mientras presionaba con fuerza las nalgas de éste, provocándole que diera un pequeño grito de exitación.

—… ¿Alguna vez pensaste en sentir algo así…? —ella le preguntó mientras recorría suavemente su cuello con los labios.

—… No… —apenas pudo responder.

—… Con Elizabeth jamás lo habrías sentido, ¿sabe…?

James apenas asintió a aquel comentario, pero sabía muy bien que era verdad. ¡Jamás en su vida había sentido tanto placer con una mujer como lo estaba sintiendo con Jacky! ¡Ella tenía tanta pasión en sus besos y en sus caricias que era imposible no entregarse a sus carnales deseos!

En cuanto a Jacky, a ella le encantaba ver cómo se entregaba aquel hombre a sus caricias, aquellas mismas caricias que había propinado a sus amantes femeninas cuando antes solía ser un hombre. ¿Pero aquel pasado importaba ya? Casi nada, lo único que le importaba ahora a Jacky era sacar el mejor provecho de su femenina situación y tratar de hacerse con su amado Perla Negra, no importaban los sucios métodos que estaba dispuesta a utilizar.

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