Piratas del Caribe: El Libro del Destino -Fanfic- Capítulo 14: La Promesa de Norrington
—Ahora somos libres de hacer lo que queramos, oficialmente estamos comprometidos… ¿sabe? —tomó la mano del comodoro y, luego de mirarla por un rato, agregó con descaro: —¿Sabías que cuando más grande es la mano de un hombre, más grande es su "paquete"?
Tremendamente avergonzado por semejante declaración, el comodoro retiró inmediatamente su mano de entre las pequeñas manos de la capitana, quien solamente sonrió a medias y dijo:
—Creo que eso lo descubriré cuando estemos a solas,… o sea, ahora mismo… —propuso mientras colocaba su mano sobre la temblorosa pierna del oficial y comenzaba a subirla a través de ésta hasta estar a escasos centímetros de la entrepierna.
—¡Basta! —exclamó James muy escandalizado mientras tomaba la mano de la desvergonzada pirata y se apartaba rápidamente de ella—. ¡Es mejor que esperemos para nuestra noche de bodas!
Jacky sonrió, le encantaba ver cómo actuaba su Norry bajo la presión su sugerente juego de seducción. ¡Cuán divertido iba a ser estar su lado y fastidiarlo todo el tiempo!
—Lo siento —dijo ella mientras comenzaba a acercarse a él con lascivas intenciones—, pero no puedo esperar tanto…
—¡P-pues yo sí! —replicó el nervioso comodoro mientras retrocedía tratando de poner una distancia segura entre él y la desvergonzada pirata.
La capitana del Perla Negra no pudo reprimir una risa burlona al escuchar semejante declaración.
—¡Jah jah jah¿Pretendes que me crea eso¡Por favor, Norry¡Eres un hombre! —lo miró como un tigre despiadado mira a su temerosa presa—… Y los hombres solo pensamos en "pasarla bien" sin necesidad de tener una "noche de bodas", como suelen llamarlo las damas…
—¡Pero nuestra noche de bodas tiene que ser especial¡No tiene por qué ser una noche cualquiera que se pasa con una mujer cualquiera¡Además, ahora eres una mujer¡Debes comportarte como tal!
—¡Tonterías! Si me hubiera comportado como una fina dama, estoy seguro de que no te hubieras enamorado de mí tan locamente como ahora, en cambio, comportándome como soy realmente, te has divertido más de lo que te hubieras divertido con una "fina dama"¿no es verdad?
—P-puede ser, pero de todas formas no quiero que te comportes así cada vez que estamos a solas… o frente a alguien.
—Eso no te lo puedo prometer, Norry… —comenzó a decir mientras se acercaba lentamente hacia él con claras intenciones de atraparlo—. Tengo ganas de fastidiarte un poquito más…
Adivinando las lujuriosas intenciones de Jacky, James comenzó a retroceder hasta colocarse detrás de su gran escritorio, que quedó justo entre los dos, separándolos.
—Te lo advierto, Jacky, compórtate como una dama o… —dijo, tratando de verse seguro de sí mismo a pesar de que su corazón golpeaba con fuerza su pecho.
—¡¿O qué?! —exclamó desafiándolo con una gran sonrisa mientras apoyaba sus manos sobre el escritorio y lo miraba a la cara—. ¡Me muero por saber lo que me harías!
Cuando apenas terminó de decir esto, la pirata se lanzó hacia adelante tratando de atrapar al comodoro por la casaca, pero éste retrocedió justo a tiempo y así pudo evitar su captura. Y, desde ese momento, ambos comenzaron a correr alrededor del escritorio, James huyendo y Jacky persiguiéndolo. Resultaba muy gracioso ver al correcto y serio comodoro tratando de huir de una desvergonzada pirata. La situación era muy divertida para la capitana, pero muy vergonzosa para James. ¡Parecían dos niños jugando!
En un momento dado, Jacky Sparrow logró aferrarse de un pliegue de la casaca azul de Norrington, pero el oficial pudo escapar de ella quitándosela. Con aquella prenda en la mano, la pirata se detuvo y se la llevó al rostro, frotándosela amorosamente.
—¡Mmm¡Me encanta tu perfume!
—¡Oh¡Ya basta! —exclamó Norrington muy molesto mientras apoyaba las manos sobre el escritorio quedando justamente frente a la pirata—. ¡Eso es realmente desagradable!
—No lo creo… —le sonrió mientras le guiñaba un ojo para luego estirar el brazo, tan rápido e inesperado, que tomó por sorpresa a James sujetándolo por el pañuelo y tirando de él hasta obligarlo a acercar su rostro al de ella y poder darle un buen beso en la boca.
—¡Admite que te gustan estos jueguitos! —le dijo.
—¡No! —se negó muy ofendido mientras se echaba hacia atrás tan bruscamente y con tan mala suerte, que tropezó con una silla y cayó de espaldas al suelo, perdiendo el sobrero y la peluca durante el incidente y dejando al descubierto su largo cabello castaño.
Aprovechando aquel rapto de buena suerte —y tal vez "mala" para James—, Jacky trepó apresuradamente por el escritorio y saltó encima de él antes de que pudiera ponerse en pie y tratara nuevamente de escapar.
Sentada encima de él y sosteniéndole firmemente las muñecas arriba de su cabeza, la capitana Jacky Sparrow se regodeaba con su victoria.
—Mi querido comodoro —dijo—, admita que le gusta esto…
—¡No lo haré! —replicó tercamente—. ¡Sal inmediatamente de encima!
Sin hacerle caso a sus protestas, la sonriente pirata acercó su rostro al de él y le dijo:
—Sé que le gusta, comodoro, tanto como a mí, pero usted es tan reservado y formal que le es imposible admitirlo… —acto seguido, quiso besarlo, pero como Norrington estaba bastante enfadado por aquel trato tan poco "femenino" y porque no podía quitársela de encima gracias a que aún no se sentía lo bastante fuerte gracias a toda la sangre que había perdido la noche anterior cuando se había cortado la muñeca, que lo único que pudo hacer fue tratar de volver el rostro, pero solamente logró que ella comenzara a besar su oreja, su mejilla y su cuello.
Aunque James trataba de no ceder ante semejante "insinuación deshonesta", poco a poco fue cediendo ante la arrolladora pasión de Jacky para luego entregarse casi por completo a aquella maravillosa sensación que ella le hacía sentir.
Viendo que ya casi lo tenía bajo su poder, la pirata dejó de besarlo y murmuró:
—¿Ves que te gusta?
—… No es así, tú me obligas… —respondió casi con un susurro.
—¡Oh, no¡Te gusta¡Por eso me has hecho aparecer otra vez en tu vida!
Y antes de que él replicara a eso, ella volvió a besarlo en la boca y lo levantó lentamente del suelo para luego conducirlo hacia el escritorio —sin despegar los labios ni por un segundo—, en donde lo hizo afirmar en él para poder tener pleno control sobre su cuerpo. Mientras besaba efusivamente todo el rostro el oficial, la descarada pirata comenzó a deshacer el nudo del pañuelo, dejando libre el cuello del hombre para poder pasar sus labios por él.
—… Jacky… —apenas pudo decir él—…, éste no es el lugar ni el momento oportuno para hacer esto… Detente…
—… ¡Bah¿Y crees que con esa tonta excusa me detendrás…?
Y mientras seguía besando su cuello y abriendo la camisa y el chaleco cada vez más y más, James ya no podía evitar entregarse a la pasión que Jacky le ofrecía tan descaradamente y, mientras ella comenzaba a recorrer todo su torso con las manos, él intentó abrazarla, pero la pirata lo tomó rápidamente por las muñecas e hizo que apoyara firmemente las manos sobre el escritorio.
—… Ni siquiera intentes ponerme la mano encima —le dijo sonriente—, aquí yo soy quien manda y que te recomiendo que las mantengas lejos de mí…
Él obedeció sin chistar y no volvió a intentar tocarla. Ambos se quedaron mirando frente a frente, en completo silencio, contemplándose.
—… Tienes unos hermosos ojos verdes… —le dijo Jacky mientras contemplaba su rostro y lo tomaba por las mejillas para besar suavemente la punta de su nariz, la boca, la barbilla, y, mientras volvía a recorrer con su boca el cuello del comodoro, éste echó la cabeza hacia atrás, entregándose de lleno a sus caricias. Poco a poco la indecente pirata comenzó a hacer a un lado el chaleco y la camisa hasta dejar los hombros al descubierto y seguir allí con su exploración oral.
Mientras ella lo tenía abrazado por la cintura con un brazo y la espalda con el otro, James trataba de dominar su excitación mientras sentía que el corazón quería explotarle en el pecho. Cerrando sus puños con fuerza sobre el escritorio y echando aún más la cabeza hacia atrás mientras sentía que Jacky recorría parte de su torso, comenzó a gemir de placer, estremeciéndose con cada caricia que recibía. ¡Jamás en su vida se había sentido tan vivo!
—…. ¡Oh, sí¡Esto es mucho mejor que estar con Scarlett y Giselle…! —comentó sin darse cuenta la capitana Sparrow.
Al escuchar aquella inesperada declaración, el comodoro James Norrington abrió los ojos cuan grandes pudo y tomó plena conciencia de lo que estaba haciendo y se apartó inmediatamente de la extrañada pirata.
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